Desayuno, calma y buen sabor: así se empieza bien el día

Desayuno, calma y buen sabor: así se empieza bien el día

En verano, los días invitan a bajar el ritmo. A saborear las pequeñas cosas. Y una de ellas, sin duda, es el desayuno. No hablamos de cualquier desayuno, sino de ese momento sin prisas, con sabores frescos y buena compañía. Uno que se prepara fácil, que apetece y que te hace empezar el día con mejor humor.

Montar un desayuno fresco y familiar no tiene por qué ser complicado. Con un poco de previsión y los ingredientes adecuados, cualquier mañana puede convertirse en un pequeño ritual de verano en casa. Te damos algunas ideas para que lo disfrutes como se merece.

Algo fresco para empezar

Zumo recién exprimido, una limonada suave o incluso agua con fruta infusionada. Empezar con algo fresco y natural despierta el cuerpo y sienta bien a todos. Solo necesitas fruta madura: naranjas, pomelos, piña, lo que tengas a mano.

El exprimidor Juicy es de esos aliados que hacen mucho sin pedir nada: rápido, silencioso y siempre listo en la encimera.

Algo divertido que guste a todos

Pocas cosas hacen tanta ilusión como unas crepes para desayunar. Dulces o saladas, con fruta, chocolate, queso o jamón… cada uno puede montársela como quiera. Y si hay peques en casa, aún mejor: pueden participar y disfrutar mientras se prepara todo.

Con la crepera Slurpy, la tarea es fácil, rápida y sin necesidad de encender el fuego. Y si prefieres algo más versátil, también puedes prepararlas con la sartén antiadherente Sauty, ideal para pancakes, huevos o lo que surja.

Algo fácil que nunca falla

Unas buenas tostadas siempre salvan la mañana. Pan crujiente, un poco de mantequilla, mermelada, queso fresco o incluso crema de cacao para los más golosos. Son rápidas de preparar, gustan a todos y combinan con lo que tengas en casa.

La tostadora Crispy te permite elegir el punto justo y preparar varias a la vez sin calentar la cocina. Un básico de verano que no falla.

Y sobre todo… buena compañía

Más allá de lo que hay en el plato, lo que importa es el ambiente. Levantarse sin móvil, poner la mesa con calma, servir el desayuno en platos bonitos y compartirlo con quien tengas cerca. Porque no se trata solo de comer, sino de estar. Y en verano, eso vale el doble.

Organizar un desayuno en familia, fresco y sin prisas, puede ser el detalle que cambie el tono del día. No necesitas recetas imposibles ni muchos ingredientes. Solo ganas de cuidarte un poco y disfrutar de estar juntos, aunque sea con un café en la mano y una tostada bien hecha.

Regresar al blog